• El Pais

    28 de febrero de 1996
    Frank Lacy y Adbu Salim soplan "swing" a pleno pulmón
    Federico González.
La parroquia del Café Populart ya se ha acostumbrado a que, con reconfortante periodicidad, Frank Lacy caldee su aforo con paladas de swing tomado en su acepción más libre y flexible. Este poderoso trombonista no disimula su ascendencia tejana: los músicos de aquellas tierras son famosos, entre otras cosas, por defender una idea visceral y espontánea del jazz, y por conocer en profundidad los resortes que facilitan la comunicación inmediata con las audiencias.

Las promeras visitas de Lacy a España, como miembro de la Brass Fantasy del trompetista Lester Bowie o de la Big band de Carla Bley, dejaron ver a un brillante solista sin límites técnicos o conceptuales visibles, pero sus posteriores citas con el público madrileño permitieron descubrir a todo un músico, original y fresco, capaz de garantizar el goce físico y psíquico. Ahora regresa como invitado de su ya amigo Abdu Salim, vehemente saxofonista que también acumula experiencias diversas, desde dirigir tríos a grandes orquestas, siempre con la libertad por delante.


  • ABC

    Miércoles 10 de marzo de 1993
    Frank Lacy: A tumba abierta
    Madrid J.I.S.
    Actuación de Frank Lacy Trío: Frank Lacy, trombón y fliscornio; Grez Bandy, batería, y Javier Colina, batería.
    Café Populart, del 8 al 10 de marzo
Hay ciertas combinaciones que tienen demasiado peligro; no es cosa de mezclar, sino todo lo contrario, se trata más bien de dejar que los instintos fluyan libremente, que ya se sabe que Dios los cría y después ellos se juntan. Uno de los principales fundamentos del "jazz" encuentra su base en este principio de simbiosis en el que si algo hay premeditado, será todo menos la resultante.

La presencia del genial trombonista Frank Lacy es siempre garantía de esa premisa. Si además se sienta a uno de sus costados Grad Bandy, batería tan incisivo y directo como el cigarro que permanentemente divide sus labios, y al otro el contrabajista local Javier Colina, difícilmente se puede renegar el placer que entraña lo imprevisible.

En lo que al trombón se refiere, una cosa es la revolución "bop" encabezada por J.J. Jonson, o la ola "hard" heredada por Curtis Fuller; sin ellos algunos otros mal podríamos hablar de lo que ahora nos ocupa.

Pero si alguien es el santo culpable de la restitución de tal instrumento en el "jazz" más reciente, ése es Frank Lacy, y su empeño por abarcar con la insultante punta de su trombón toda la música del siglo XX. Sin ningún tipo de complejos, desde el "reauge" hasta el "bop", la música de Nueva Orleáns o el "pop", Lacy ha trazado una carrera estelar en los más diversos ámbitos de la músicia negra. Los "Jazz Messengers" de Blakey o la "Brass Fantasy" de Lester Bowie son algunos de los créditos que con apenas treinta y tres años ya ha alcanzado.

En su vuelta al Café Populart, Lacy volvió a mostrarse tan descarado y rotundo como acostumbra. Ya sea con el fliscornio o con el trombón, decente con el primero y genial con el segundo, la raza de Lacy se manifiesta en una irrefrenable tentación por exprimir los temas hasta sacar el jugo a cada idea y el sudor a cualquiera que pretenda correr tras él. En una hora de actuación, tres o cuatro temas le son suficientes para dar un formidable repaso no sólo a las posibilidades de su instrumento, sino también a la inspiración de sus acompañantes; claro que, si esto son los ya mencionados, pues entonces miel sobre hojuelas.


  • El Sol

    19 de octubre de 1990
    Malik Yakub y Perico Sambeat Cuarteto. Local Café Populart
    La sorpresa que vino de Praga
    Javier de Cambra.
En pocos meses el Café Populart ha conseguido las señas de identidad de un verdadero club de jazz, con una atmósfera de sesión espontánea. Así ha sucedido con la comparecencia de un cuarteto eventual que situaba a dos hombres en la línea de saxos. En el alto está Perico Sambeat, reciente vencedor del Concurso de Jazz Joven Español en Ibiza. Desde hace años se puede registrar su trayectoria hacia delante. Ha robustecido su columna sonora y se mueve con comodidad en un espacio cuya tríada sería Parker, Woods y Konitz.

Makik Yakub es el tenor, una rotunda personalidad. Cuando alcanza su punto resulta magníficio y, a veces, despista. El contrabajista Miguel Angel Chastang y el baterista Carlos Carli, constituyen un tándem que garantiza la fuerza de cualquier sesión. Chastang ha tocado ya con los grandes en Nueva York (y España) y sigue avanzando en la libertad de sus líneas. Carli es una feliz recuperación para nuestra escena, capaz de recordar lo que es exactamente un baterista.


  • El Pais

    20 de septiembre de 1990
    Lou Benet. Rara Avis
    Federico González.
Sea porque puede parecer irreverente que un instrumento tan ligado a la música de iglesia se vea encerrado en oscuros tugurios como los clubes de jazz, sea porque el piano, más conocido y tradicional, goza del favor de la mayoría de los músicos con intenciones de dominar un teclado o sea porque los músicos de jazz tienen un espíritu tan corporativo que no admiten un instrumento que convierte en superfluo el contrabajo, lo cierto es que hay mil pianistas, mil saxofonistas y hasta mil flautistas dulces por cada organista de Jazz.

Por eso sorprende tanto que se pueda disfrutar frecuentemente en la capital de un auténtico especialista del órgano. Ese no es otro que Lou Benet, que además no se limita a tocarlo de una forma convencional, sino que aprovecha sus conocimientos de electrónica para convertirlo en toda una orquesta de metal o de cuerda, a elegir. Esta rara avis estará en el Café Populart junto a la guitarra de Chema Saiz y la Batería de Carlos Gónzalez.


  • El Pais

    28 de agosto de 1990
    Los blues de aquí.
    Carlos Marcos
(...) Un poco más, arriba, en plena calle de las Huertas, está el Café Populart, que se distingue básicamente por sus actuaciones en directo. En este tipo de locales no se ven apenas quinceañeros, no son propios para el ligue. EL personal oscila entre 25 y 40 años. "Viene todo tipo de gente", dice Arturo González, encargado musical de la sala, "hay una especie de fans de cada grupo".

Al ofrecer el Café Populart música en vivo todos los días, los grupos de blues suelen tocas dos y hasta tres días consecutivos, con lo que se les puede considerar como unos de los que más actúan en directo, sobre todo en invierno.


  • El Pais

    11 de noviembre de 1989
    A cinco Bloques
    Javier de Cambra
Malik Jacub nació hace 54 años en Kansas City, a cinco bloques de distancia, exactamente, de la casa de Charlie Parker. Saxo tenor, pianista y compositor, desarrolló su carrera en San Francisco, Chicago y Nueva York, tocando con un arco de jazzmen que llega a Bud Powell, Art Blakey y muchos más. Luego fue a África, donde residió varios años en Egipto y Etiopía: ha tocado el blues contemplado por las pirámides y es uno de los pocos verdaderos conocedores de las singulares escalas musicales etíopes. Se firmó su orden de expulsión, orden suspendida por el momento.

Durante tres días, Jacub ha actuado en el Café Populart de Madrid. Jorge Pardo, hombre de la banda de Paco de Lucía, el contrabajista José Luis Yagüe , en un buen momento, pese a su alejamiento de la escena habitual, y el baterista Jimmy Castro, cada vez más capaz de darse mayor libertad y de resolverla, completaron la formación.

La fómula de los dos tenores en primera línea ha funcionado. Jacub es un verdadero hombre de Kansas, guiado por Parker a la libertad y a la propia individualidad, y en estos momentos tienen bien amarrado su sonido. No hay que cavilar mucho para advertir en él a alguien singular. Jorge Pardo también brilló en la batalla de tenores y supo dirigir su sonido hacia zonas no compartidas con Jacub. Interpretaon estándares y algunos temas de Jacub: My cousin´s blues y un boggie-woogie con la capacidad festiva de algunas empresas de Roland Kirk. Este cuarteto ventual también puede ser una de nuestras mejores bandas.


  • The New York Times

    Sunday, October 22, 1989
    Madrid: A New Beat
    By Alan Riding.
The Café Jazz Populart at 22 Huertas is typical. Warm, friendly, smoky, it has live music every night between 10.30 and 2 A.M. On the wall are arty posters. Around little marble tables, friend gossip or listen. A beer costs around $4, but that includes the cover charge. The music can be Brazilian, blues, Afro-brass or jazz. One recent night, a lively reggae group comprised a Nigerian, a Guinean, two Brazilians and a Scot.
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